Semana prolífica en gestos: los
de un anciano patético recitando apenas diez palabras que intentan justificar
actitudes inoportunas e inapropiadas, pero que ocultan todo un caduco sistema
de organización del Estado. Si incalificables son determinadas conductas, peor
es no saber qué es lo que se oculta tras estás dádivas de oscuros personajes,
ya sean sirios, saudíes o españoles, que organizan cacerías, regalan barcos o simplemente
trafican con intereses de “Estado”. Un sistema que pretende ser democrático y
transparente, como al parecer quiere el actual gobierno, no puede volver la
cabeza ante estos juegos de intereses que si, como alguno defiende, son
necesarios para que nuestras empresas vendan trenes, exporten máquinas (o
armas) y se hagan un sitio en los mercados internacionales, esconden corrupción
y podredumbre en su gestión y consecución. La indignación ante las supuestas
tropelías que Argentina hace con empresas españolas, que fueron previamente
privatizadas, no se aprecia de igual manera cuando alguna de esas empresas
realiza verdaderos expolios en los países a los que ha trasladado su actividad,
deslocalizando sus recursos para aumentar sus beneficios. – Es la ley del
mercado – se nos dirá, y por esta misma ley en los momentos actuales sufrimos
los ataques más virulentos a los servicios que el Estado ha de prestar a los
ciudadanos. El presidente Rajoy, con la toga y birrete de doctor “honoris
causa”, nos pide que demos unos pocos euros para salvar el Estado de Bienestar.
Y lo pide a los pensionistas, a los que más necesitan de ayuda, a los enfermos.
Mientras anuncia amnistías fiscales para los que defraudaron, sin ni siquiera obligarles
a que inviertan en ayudar a la financiación del sector público, que deja en manos
de los bancos a los que previamente se les facilita el dinero al uno por ciento
para que lo presten al Estado al seis. En la vecina Francia, el candidato
socialista abomina del FMI y dice no estar dispuesto a hundir su país como
consecuencia del control del déficit que impide el crecimiento. Ganará las
elecciones ¿Qué tiene que pasar para que aquí nos demos cuenta del error?
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