Llegamos al ecuador de la campaña
electoral con la sensación que después de los principales debates que nos han
ofrecido las cadenas de televisión, poco más queda por ver. No digo por
conocer, que en algún caso es casi todo, sino por profundizar en lo que nos
deparará el futuro inmediato, con la renovación del Gobierno, sea cual sea su
signo. Sí que hay una impresión, cada
vez más extendida, de que lo peor no ha llegado y que habrán de pasar años para
volver a lo que algunos denominan la normalidad y que temo sea la excepción en
adelante. La sociedad está aceptando esta situación como algo inexorable, como
la fuerza del destino que nos dirige hacia ese desierto que tendremos que
atravesar, con mucho esfuerzo y no menos bajas. Nada se puede hacer, y ya no
basta cambiar a los gobernantes, como a los entrenadores cuando el equipo
pierde, sino que hay que jugar con las reglas que fija el mercado sea quién sea
el capitán del equipo. Y lo peor aún, es que estas reglas cambian sin que
siquiera nos pregunten nuestra opinión para hacerlo. En conclusión, cuanto más
ambiguos seamos en nuestras propuestas más probabilidades tendremos de no
equivocarnos mucho. Y de ahí las grandes obviedades vacías de contenido pero
que, dichas con la necesaria entonación y parafernalia, se convierten en
verdades incuestionables. Oyendo a algún líder estos días viene al recuerdo la
arenga que el alcalde, en “Bienvenido Mister Marshall”, lanza a sus convecinos:
"Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación
os la voy a dar porque os la debo". El “mantra” del empleo, como mal
terrible en su falta, y bálsamo para todo con su aumento, está en boca de
muchos, pero sin que se oigan propuestas con un mínimo de fiabilidad de la
forma de conseguirlo. La defensa del llamado Estado de Bienestar (Medioestar
dicen algunos) es propuesta universal y sin embargo vemos, y algunos ya
sienten, como se disminuyen los derechos en sanidad, educación, ayudas al
desempleo... en Comunidades gobernadas por los que lo prometen. Por la radio
escucho los consejos publicitarios: “si quiere salir a flote…elija el
crucerito”. Pues eso, ¡al crucerito! Y no se olviden votar que para botar ya
tendrán tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario