se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 13 de enero de 2008
DUDAS
La falta de certeza sobre los acontecimientos que se desarrollan a nuestro alrededor es sin duda causa de turbación y desconcierto. Esta semana hemos vivido un innegable éxito policial al logar detener a los presuntos componentes de un comando de ETA, que, por la información que nos llega, había atentado ya, dejando el execrable rastro de desolación y muerte que estos actos conllevan. Todo hubiera sido perfecto y sin embargo la incertidumbre que ha provocado el conocimiento de lesiones en los detenidos, de alguna manera vela la noticia. Algunos puntos resultan de una difícil coherencia y rápidamente se barajan las dos tesis posibles: los que achacan las heridas a los efectos colaterales a la detección, que es la versión hasta ahora oficial, o los que afirman la existencia de torturas y vejaciones, versión defendida por la familia y allegados. Una vez más el drama de los que vivimos en este país vuelve a reproducirse con crudeza y la sociedad queda divida y enfrentada. Surgen voces, algunas muy destacadas, exigiendo contestaciones previas a cuestiones que se encuentran en sede judicial. Y airadas acusaciones por pedirlas. Se acrecientan las dudas cuando un ciudadano declara lo que vio y vivió directamente, que poco tiene que ver con lo explicado por los responsables policiales. Y volvemos a tener razones para la discusión, para el enfrentamiento, para la toma de posición. Sin certidumbres es muy complicado ponerse de acuerdo. Si además el hecho de acercarse a una u otra posición se identifica rápidamente con la concepción global que cada uno tiene de la situación en la que estamos, el resultado vuelve a ser catastrófico. Por eso es tan importante que los hechos, por desgraciados que puedan ser – y nada es tan deplorable como los ataques contra la integridad de las personas y la tortura es uno de ellos – queden claros e indubitados. Hay cosas que no pueden dejarse en duda. Resulta imprescindible su conocimiento para mantener la confianza en el estado de derecho que nos merecemos. Hay quién dice que no son comparables los males producidos con los recibidos, pero el problema no es de comparación, es de principios básicos de la convivencia.
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