se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 27 de enero de 2008
PREOCUPACIONES
Mientras las subidas y bajadas de la bolsa preocupan a los inversores y dejan más indiferentes a los que no lo son - ¡pobres!, creen que no les llegará la marea, cuando es a los de abajo a los que antes tapa – nuestros gobernantes más cercanos, o algunos de ellos al menos, lanzan encendidos mensajes presagiadores de futuras catástrofes como consecuencia de la acción, siempre criticable, de la Justicia. También estos mensajes alteran el pulso a unos y dejan indiferentes a otros, que no acaban de creer que las cosas sean tan radicales como las pintan. No sienten que el sistema democrático, los “marcos jurídico-políticos de convivencia pactados entre Euskadi y el Estado Español” estén derrumbándose, ni que vivamos en una situación límite. Llevan años, unos y otros, capeando temporales con olas anunciadas como “arboladas” que acabaron en “marejadilla”. Afortunadamente, añadimos. Porque si ocurriesen tantas cosas, y tan malas, como nos anuncian los políticos, en general, no habría ciudadano que soportase este envite constante de penurias. La campaña electoral mediante, es buen campo para la exageración y los excesos verbales. Basta oír a la PP-Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, presentando a su “candidato revelación” del año, Sr. Pizarro, como “un trabajador más”, para salir corriendo a repasar algunos conceptos básicos sobre pasadas teorías marxistas que uno tenía abandonadas y volver entonando la Internacional a dos voces, antes de que también se apropien del himno. Pero mantengamos la calma y armémonos de paciencia que aún han de venir más y no es cosa de acabar en las Urgencias del Consejero Inclán, que con la excusa de la gripe andan abarrotadas. Y si le añadimos las huelgas anunciadas, pueden llegar al colapso asistencial. O lo que es lo mismo, para que nos entendamos: cuarenta y ocho, o más, horas en una camilla, en medio de un pasillo, con la luz dada y saludando a la concurrencia. Estas cosas ya han pasado en la Comunidad de Madrid, a la que antes hacíamos referencia. - ¡Pero ésto aquí no pasa! – Bueno, démosle tiempo que empeño ya vamos poniendo. ¡Qué no seremos capaces de hacer los vascos y las vascas!
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