domingo, 27 de enero de 2008

PREOCUPACIONES

Mientras las subidas y bajadas de la bolsa preocupan a los inversores y dejan más indiferentes a los que no lo son - ¡pobres!, creen que no les llegará la marea, cuando es a los de abajo a los que antes tapa – nuestros gobernantes más cercanos, o algunos de ellos al menos, lanzan encendidos mensajes presagiadores de futuras catástrofes como consecuencia de la acción, siempre criticable, de la Justicia. También estos mensajes alteran el pulso a unos y dejan indiferentes a otros, que no acaban de creer que las cosas sean tan radicales como las pintan. No sienten que el sistema democrático, los “marcos jurídico-políticos de convivencia pactados entre Euskadi y el Estado Español” estén derrumbándose, ni que vivamos en una situación límite. Llevan años, unos y otros, capeando temporales con olas anunciadas como “arboladas” que acabaron en “marejadilla”. Afortunadamente, añadimos. Porque si ocurriesen tantas cosas, y tan malas, como nos anuncian los políticos, en general, no habría ciudadano que soportase este envite constante de penurias. La campaña electoral mediante, es buen campo para la exageración y los excesos verbales. Basta oír a la PP-Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, presentando a su “candidato revelación” del año, Sr. Pizarro, como “un trabajador más”, para salir corriendo a repasar algunos conceptos básicos sobre pasadas teorías marxistas que uno tenía abandonadas y volver entonando la Internacional a dos voces, antes de que también se apropien del himno. Pero mantengamos la calma y armémonos de paciencia que aún han de venir más y no es cosa de acabar en las Urgencias del Consejero Inclán, que con la excusa de la gripe andan abarrotadas. Y si le añadimos las huelgas anunciadas, pueden llegar al colapso asistencial. O lo que es lo mismo, para que nos entendamos: cuarenta y ocho, o más, horas en una camilla, en medio de un pasillo, con la luz dada y saludando a la concurrencia. Estas cosas ya han pasado en la Comunidad de Madrid, a la que antes hacíamos referencia. - ¡Pero ésto aquí no pasa! – Bueno, démosle tiempo que empeño ya vamos poniendo. ¡Qué no seremos capaces de hacer los vascos y las vascas!

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