se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 6 de enero de 2008
CONSULTAS
El nuevo año nos aporta las ideas de la clase política para nuestro futuro. Surgió la idea de consultar a los ciudadanos y se aprestan a ello con afán. El primero, el PSOE Presidente Zapatero, con Z de ídem, que nos anuncia que el próximo marzo nos va a consultar quién ha de ser el que gobierne los próximos cuatro años. La cosa parece clara: unos meses antes habrá una campaña en la que todos dirán que son los mejores y que el futuro pasa por ellos. Los que lo han hecho hasta ahora presumirán de sus logros y callaran sus errores – alguno pequeño descubrirán para dar muestras de ecuanimidad – y los que aspiran a ocupar el cargo pondrán sobre el tapete todas las desgracias ocurridas en esta legislatura elevadas a la enésima potencia. Un día de reflexión y a meter la papeleta en la urna. Después, aunque todos ganarán, los que saquen más votos a gobernar para alegría de unos y desesperación de otros. Sencillo. Lo del EAJ-PNV Lehendakari aparenta más complicado: Nos dice que tiene la mano tendida para que, el que gobierne en España, negocie con él, pero no acaba de estar claro qué es lo que tiene que negociar. Negociar la consulta. Ya, ¿pero que consulta? En la fase previa la consulta es: si se consulta a los ciudadanos el derecho a ser consultados. Parece obvio que vamos a decir que si, ya que acabamos de salir de una consulta, pero también hay que negociar quién tiene derecho a hacer la consulta. Y claro está, ¿qué consulta? Porque perdidos en la disputa nos dejamos lo principal: ¿Qué nos quiere consultar nuestro Lehendakari? A estas alturas lo único que parece razonable es que sea lo de la “relación amable” con el Estado. Vamos, si ejercemos para este lance el derecho a decidir que tiene cualquier ciudadano libre. Pero los derechos se limitan cuando entran en colisión con otros derechos y para dirimir estas cuestiones están las leyes. Éstas a veces son molestas en su cumplimiento - sobre todo cuando nos impiden hacer lo que nos pide el cuerpo - pero necesarias para convivir. ¿Podríamos empezar por cambiarlas? Sin duda, pero para eso hay que ponerse de acuerdo. O consultar si queremos cambiar de Lehendakari.
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