domingo, 16 de diciembre de 2007

TODOS SOMOS ALAVÉS

Creo haberlo confesado, perdonen la persistencia: No entiendo nada de deportes. Leo los titulares, me intereso por los resultados e incluso asisto a las sesudas discusiones de los lunes, pero si me sacan de las “cuatro reglas” me pierdo entre las intrincadas sendas del lenguaje deportivo. Tanto da que sea el fútbol o el baloncesto, balompié o basket, mi capacidad de comprensión se muestra limitada ante las alegrías o la desesperación producto de los resultados. Entiendo, claro está, que agrade el triunfo de los de casa pero me resultan extraños los abatimientos colectivos ante la falta de victorias o la “mala racha”. Pero lo que ya me produce alucinaciones, siguiendo el lenguaje al uso, es que se muestre tal grado de comprensión con la situación financiera de un club deportivo que ha sido llevado a la quiebra claramente intencionada por sus directivos, como ha sido el caso del Alavés. Esta semana se publicaban los estudios sobre la situación del que fuese “glorioso”, y cuando lees que su anterior Presidente se lo llevaba “crudo”, sigo con el lenguaje llano, y que entre viajes de la señora, facturas impagadas de hoteles de lujo, trasferencias vía facturas falsas a otras empresas del mismo sujeto, las deudas suman mas que todas las pensiones de viudedad de varios años en nuestra provincia, no puedo por menos de asombrarme de la capacidad de aguante no ya de la afición sino del público en general. Y ¿qué me dicen de los que se han quedado con tan brillante empresa? Porque levantar la carga que arrastra se muestra misión imposible a no ser que creamos en los milagros. Algo habrá, como decía el viejo político cuando le preguntaban sobre alguna posible irregularidad cercana a su gestión. De momento parece que las declaraciones de nuestro PNV-Diputado de Hacienda mostrando la “buena voluntad” del Ente Foral para condonar parte de la deuda han producido alivio, no me extraña, entre los actuales responsables. Falta por saber que produce entre el común de contribuyentes, conocer que van a poner diez millones de euros de su impuestos, treinta euros por cabeza, para tan “ilusionante” proyecto. Ahora si que todos somos Alavés.

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