domingo, 9 de diciembre de 2007

CONFUSIÓN

Lamentan algunos que personas idealistas, bienintencionadas, amantes de la cultura y del país, se encuentren involucradas en el sumario que se acaba de fallar contra el llamado “entorno de ETA”. Y no solo se encuentran involucradas sino que esta semana hemos conocido que han sido declaradas culpables y que las penas son altas. Se corresponden con los cargos: pertenencia o colaboración con la organización terrorista. No son cuestiones menores y por tanto de muy graves consecuencias. Años de prisión aguardan a los que no supieron, o no quisieron, o no pudieron, a los ojos de la justicia separar su actividad pacífica de los que buscaban fines parejos por medios violentos con ataques sanguinarios al sistema democrático. Es evidente que vivimos en una sociedad imperfecta y que la Administración de Justicia es una parte más de esa imperfección por lo que sería muy ingenuo pensar que el equilibrio en la balanza a la hora de juzgar se consigue siempre de una forma ajustada. La conmoción que sacude a una sociedad cuando es zarandeada de una forma tan violenta por el terror y su represión, como lo ha sido la nuestra en los pasados cincuenta años, no justifica los errores, si es que los hay, en la aplicación de las leyes o en su interpretación. Algunos lo están viviendo en Soto del Real y lo siento. Pero nada justifica el incumplimiento de la ley, como otros proclaman, y mucho menos la mirada indiferente, cuando no comprensiva, del mayor acto de injusticia que se puede cometer como es el frío asesinato de dos funcionarios que trabajaban siguiendo las instrucciones de sus jefes y de acuerdo con la legalidad y los pactos entre Estados para defenderla. Ni siquiera iban armados por lo que no cabe hablar de enfrentamiento. Es simplemente una ejecución sin juicio previo producto del nerviosismo del que se sabe perseguido, acorralado, acabado. Es la locura del que se ha metido en la espiral del Terror y ya no distingue el camino ni la meta a alcanzar. En estas condiciones compartir algo, aunque sea solo el fin, con los enloquecidos es tremendamente confuso y de imprevisibles consecuencias.

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