domingo, 2 de diciembre de 2007

THE END

Dicen que van a cerrar los cines Guridi y Florida. Que no son rentables. Que pierden dinero. Así será, si así lo dicen los gestores de la sociedad VESA, pero al paseante le surgen dudas, quizás infundadas. La sociedad VESA se creó como una sociedad cultural, popular, cuyos accionistas eran una amplia base social que quiso traer a Vitoria el cine. Pero el cine con mayúsculas. Quería que en Gasteiz se viesen los filmes que solo se veían en las capitales serias. Ciertamente así ha sido desde 1931 que se creó, y aunque en los momentos duros del régimen franquista apostó por la tranquilidad frente al compromiso de otras iniciativas, como aquella del Cine-Forum Vitoria, lo cierto es que el balance ha sido positivo. Hoy, cuando queremos ir a ver una película interesante, no tan comercial, sin duda acudiremos a las salas Florida o Guridi y contadamente a los Yelmo o Ábaco, mucho más cómodos pero de menor nivel, en lo que a calidad se refiere. El ayuntamiento, después de un año de peticiones, resolvió no acceder a la de recalificación de los terrenos en los que están edificados, condenando por tanto a su desaparición, si nos atenemos a las declaraciones de sus gestores. Pero, ¿si se recalifican los terrenos también desaparecen, no? Y quizás más rápido porque aparece el aliciente del “posible” beneficio económico que el negocio urbanístico, al menos hasta ahora, producía. Por tanto tenemos dos problemas distintos, según la óptica con que lo veamos: Los espectadores fieles se quedan sin salas céntricas y de calidad, en las que seguir disfrutando de buenas películas y los actuales socios de Vesa sin los beneficios, no tan culturales, que una venta podría producirles y además con la imposibilidad de seguir manteniendo abiertas las salas que según dicen producen pérdidas. Complicada situación que las instituciones contemplan pero no resuelven ya que se trata de una sociedad con ánimo de lucro, en boca de nuestro PSE-alcalde, y por tanto no merecedora de ayudas públicas. Ya…, pero el Baskonia y el Alavés ¿no son también sociedades privadas? Aunque, claro está, el deporte profesional es más digno de subvención que el cine, a los ojos de nuestros gobernantes. Me lo temía.

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