se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 25 de noviembre de 2007
CARIDAD
En un día gris, característico del noviembre vitoriano, por donde hoy discurren estudiantes apresurados que van a ampliar sus conocimientos a la biblioteca del Campus, una mujer se dirige con ademanes huidizos hacia una puerta lateral de un imponente edificio: el Asilo de Santa Maria de la Nieves. Esta entrada, discreta, insignificante, marcada con un pequeño farol que apenas luce, es para la mujer la entrada a su salvación, al menos temporal. Las circunstancias de la vida la han hecho llegar a esta situación, para tantas gozosa, y sin embargo para ella terrible. Esta embarazada. Y es soltera. Dos circunstancias que unidas forman una combinación en aquel momento insoportable a los ojos de una sociedad burguesa, pacata, e hipócritamente religiosa. Posiblemente la mujer vino del pueblo a servir a la capital no hacía mucho tiempo y confió más de lo debido en las promesas de alguien, o simplemente fue violentada impunemente. O quizás, haya venido de ese pueblo a ocultar a los ojos de todos sus relaciones inconfesables con quien la confesaba. La puerta se abre discretamente y los brazos de una hermana de la Caridad acogen con ternura a quien permanecerá los próximos meses, en la más estricta clausura. Lejos de las miradas del mundo, con el cariño marca de la casa y de sus compañeras de trance, dará a luz a una criatura que pasará a formar parte de la inclusa. Se integrará en los casi mil “expósitos, huérfanos desvalidos o impedidos para el trabajo, y dementes de ambos sexos, pobres y que reúnan las condiciones exigidas”. Así lo prevé el Reglamento del Centro aprobado por los veinte vocales de carácter vitalicio, entre los que se encuentran doce diputados forales, siete “señores” elegidos por la Junta y el cura párroco del Centro. Pero…, no estamos en los años veinte del siglo pasado, no. Estamos en 1977, hace treinta años. Para algunos una eternidad pero para otros, que los vivimos, nos parece que fue ayer. Entonces no había Ley contra la Violencia de Género, no había protección judicial para quién sufría los desmanes que en este campo se producían. Solo caridad. Cristiana caridad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario