domingo, 4 de febrero de 2007

RUIDO

Ultimamente los que vivimos en esta levítica sociedad estamos siendo acosados por demasiado ruido. No me refiero solo al ruido físico, que tenemos más de lo deseable, sino al ruido en general. Ruido que no nos deja escuchar la melodía de fondo. Ruido en la política local, en la de Euskadi y, como no, en la política del Estado, como a algunos les gusta llamarle a España. No hay día en que distintos portavoces-altavoces no nos aturdan con tremendas manifestaciones de cataclismos inminentes. Cuando no está en riesgo el sistema democrático están a punto de sucumbir nuestra propias Instituciones, víctimas sin duda de la inquina de otras Instituciones que son tan nuestras como las anteriores. Nos desayunamos con lamentos altisonantes y cenamos con imágenes casi heroicas de dirigentes, transidos por la emoción del momento, tras salir de prestar declaración sobre colaboraciones imposibles. No hemos abandonado la plaza urbana de rigor en donde repudiamos las acciones de los terroristas cuando "la más grande Oposición” que nunca ha existido nos quiere llevar al convencimiento de que no hay situación peor que en la que nos encontramos por la maldad intrínseca de este gobierno. Todo se saca de quicio y la desmesura es la constante. La otra noche en un programa de televisión en 59’ los periodistas que allí intervenían se adornaron con tal cantidad de epítetos, entre los que destacaron “cariñosas” alusiones al golpismo, la subversión, y los “vertederos” de donde algunos sacaban las noticias, que el espectador creía estar en alguna república de las llamadas bananeras de hace veinte años. No dejaron títere con cabeza y eso que compartían espacio con dos jueces que representaban las “distintas” tendencias – qué paradoja - del Poder Judicial. Estos pedían una y otra vez confianza en su Institución, mientras dejaban al descubierto la fragilidad de la justicia y el distinto trato que reciben unos jueces de otros al solicitar el apoyo de sus Órganos Jurisdiccionales. En fin, esperemos que baje el tono para que nos podamos entender. Como otras muchas cosas la música hay que escucharla con sosiego y en silencio.

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