domingo, 28 de enero de 2007

CONSULTA POPULAR

Asistimos en los últimos tiempos en nuestra ciudad a un fenómeno que polemiza y de alguna manera divide a los ciudadanos: la iniciativa promovida por algunos partidos políticos de convocar una “consulta popular” sobre el futuro de la Plaza de la Virgen Blanca. Por si fueran pocas las preocupaciones que todos arrastramos, ahora también, según algunos, deberíamos decidir sobre el aspecto de nuestra ciudad. Para mentes sin duda bien intencionadas esto es el colmo de la democracia: decidirlo todo por mayoría, y sin embargo es necesario hacer algunas puntualizaciones. Hace mucho tiempo que se comprobó que en sociedades grandes y complejas los mecanismos de decisión, la forma de conformar la voluntad, precisa de mecanismos más elaborados que el sistema directo o asambleario. De esta manera se extendió el sistema de representación, y elección directa de estos representantes en los órganos de decisión, como son los ayuntamientos, facultándoles para que asumieran ese papel. De sus decisiones deben de dar cuenta cada cuatro años y en nosotros está renovarles, o no, la confianza para que sigan representándonos. La consulta directa puede y debe existir pero siempre con la premisa de que ésta sea simple y no manipulable. Por ejemplo: se nos podría preguntar si queremos cambiar, o no, el actual aspecto de la plaza, pero resultaría excesivo a todas luces que nos obligaran a elegir entre distintas soluciones, pues en nuestra percepción influyen muchos aspectos fácilmente manipulables para los no expertos. Desde la propia representación del resultado, hasta la complicada relación entre la forma y la función que todo proyecto debe de tener, sin contar con las influencias mediáticas tan en boga hoy en día. ¿Qué hacer entonces? Desde mi punto de vista volver a los principios de solvencia y pública concurrencia. O lo que es lo mismo convocar un concurso de ideas entre los profesionales capacitados y que un jurado cualificado proponga la solución razonada a su juicio más conveniente. Todo ello claro está, si se decide cambiarla, ya que seguimos sin saber las razones últimas de esta propuesta.

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