lunes, 1 de enero de 2007

Y PASÓ UN AÑO…

¡Ay que ver cómo pasa el tiempo!, parece ser la frase más repetida en estas fechas por los que ya peinan canas, si es que tienen la suerte de peinar aún algo. Y es que de joven nos pasan tantas cosas y tan deprisa que los años se llenan de recuerdos y vivencias, y sin embargo cuando te haces mayor parece que todo lo has vivido ya y por tanto, al incorporar pocas referencias, los días y meses pasan sin sentir. Perdonen esta digresión sobre el fondo de esta columna, que quiere ser mas de análisis de la realidad que de reflexiones intimistas, pero las fechas nos llevan a ello. Y la realidad es terca y no deja de abocarnos día tras día a ese final no deseado del “proceso” más deseado. Asociaciones, grupos de opinión, partidos políticos, particulares y hasta los curas afectos a los obispos, y los no tan afectos, claman para que se haga algo, para que no se pierda la oportunidad que brinda el momento actual. Pero día tras día la política de signos, curiosa semiótica, se encarga de sorprendernos. Parece que las piezas del tablero se mueven siempre para entendidos. Cuando se detiene en Francia a alguien significa: “ojo que te tengo controlado”, y cuando se encuentra un zulo lleno de explosivos viene a ser: “atento que si quiero puedo”. Y entre signo y signo se pasa el tiempo sin que acabemos de entender porqué los unos no se deciden a hacer lo que dijeron que iban a hacer: actuar en la política como políticos y no bajo el control de los generales, y los otros, que somos la mayoría, facilitar las cosas para que esto sea posible. Nadie vea ingenuidad en esto. La dispersión de los presos probablemente no cumple ninguna función en el momento actual, si es que alguna vez la tuvo, pero no hay gobierno en el mundo que de pasos azuzado por las quema de autobuses y los cócteles molotov. Ahora se puede avanzar y cualquier otro camino será peor para todos. Los que apuestan por el camino democrático podrán perder la tranquilidad e incluso la vida, pero la Izquierda Abertzale se va al abismo con todo lo que ello conlleva. Esperemos se cambie el rumbo ¡Aurrera boilie ta urte berri on!.

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