domingo, 24 de diciembre de 2006

NAVIDADES

Llegan otra vez las Navidades y con ellas las luces en las calles, las comidas de empresa con sus “amigos invisibles” – algunos más parecen “imposibles” -, las tiendas abarrotadas, el tráfico aún más lento, las felicitaciones de quién no conoces, los calendarios del nuevo año, los niños de la lotería – para algunos el Gordo de la misma, ¡enhorabuena! – los premios a “los más... “ del año, la recepción del Lehendakari, la feria de Santo Tomás, los turrones, el Olentzero, la familia que no veías, los cuñados que no quieres ver, los matasuegras, la misa del gallo, el recuerdo de las angulas – ya saben: aquellos pececillos del lomo negro que se comían por estas fechas – las insulsas gulas, los langostinos tigre, el vino caliente, la compota de la abuela, la partida de cartas, los recuerdos, las añoranzas, las esperanzas, las buenas intenciones, los tres kilos de más, los muchos euros de menos, el discurso del Rey, la felicitación de Ibarretxe, el talante del Presidente y la austeridad de la Vicepresidenta, la despedida de Rabanera y las promesas del alcalde, los buenos deseos de la oposición – hacia ellos mismos, claro está – y de los que se contentarían con serla, el sermón de los obispos, los dulces de las monjas, el belén de la Florida, la pista de hielo y las cabalgatas de Encina, los conciertos en el Principal – a falta de Auditorio, recuerdan unos – más Belén napolitano, la Vital que felicita, las aportaciones al Plan de Pensiones, el perfume más caro con la publicidad más absurda – en francés por supuesto –, las burbujas del cava – mejor no decir de dónde –, los coches que se regalan, las sonrisas enlatadas, los maratones solidarios, la soledad insolidaria, la llamada que no llega, el locutorio atestado, los recuerdos de otros tiempos, otros países, otras miradas...Eguberri on! Y pásenlo lo mejor que puedan si es lo que desean y si prefieren simplemente pasarlo, ¡adelante!, que están en su derecho.

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