Es difícil mostrar un talante optimista al ponerse a escribir estas notas, que siguen pretendiendo ser, un año más, una mirada, una forma de ver lo que pasa alrededor del autor. El mes de agosto nos ponía los pelos de punta hasta a los que, hace años, no presentamos cabellera. Y no crean que solo era la situación económica, el aumento del paro o las industrias, tan cercanas algunas, que cierran sus puertas con lo que ello supone para sus trabajadores. No. Nuestros políticos, en general, tampoco han contribuido a alegrar nuestras vacaciones – para el que las haya podido disfrutar de forma voluntaria y no obligada - . Cuando el atribulado Presidente iba y volvía del Coto, más parecía la pieza a cobrar que el jefe de la partida. Mientras, Rajoy, distribuía entrevistas enlatadas sin derecho a preguntas, y sus acólitos, convertidos en Presidentes de Comunidad, le daban a la tijera en nombre del sacrosanto déficit cero. Eso si, ¡aquí nadie va a quitar ni lo más mínimo en educación, sanidad o servicios básicos! Pero no parecen verlo así los miles de profesores que han dejado de ser contratados, ni los farmacéuticos que no cobran, ni los médicos que no son sustituidos cuando caen enfermos, ni los padres que esperaban los libros de texto etc. Como Euskadi es diferente, también se nos ha ocurrido empezar a cobrar en los ambulatorios a los emigrantes sin papeles, aparte de cerrar unos cuantos servicios sanitarios y seguir con las restricciones de personal, como si esta “eficaz medida” vaya a resolver nuestros problemas. Quizás las primas de los seguros médicos privados que pagan algunas Instituciones a sus políticos, supongan mayor gasto, pero ello no entra en el programa, así que se lo pediremos a Mohamed, Vasile o Tatiana, que seguro que andan sobrados. Para acabar nuestras noticias, la Audiencia Nacional condena a diez años a Arnaldo y Rafael D. Usabiaga. No voy a decir que sorprenda y muchos se alegrarán, pero castigar a los que idearon, impulsaron y en alguna forma lideran el gran paso pendiente de la IA hacia una normalización de nuestra vida, rechazando el uso de la violencia y consiguiendo ya, dos años de paz, me parece un despropósito. Probablemente el TS la revocará, pero eso será dentro de unos años.
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