se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 4 de noviembre de 2007
MÁRTIRES Y VÍCTIMAS
Produce sorpresa, extrañeza, espanto incluso, cuando observamos la aparente tranquilidad con la que los inculpados, en la acción terrorista más sangrienta de los últimos años, se desenvuelven por la sala al recibir la sentencia. Las víctimas, o sus familiares, se encuentran más afectados, doloridos, incapaces de entender porqué a ellos les tocó esa macabra lotería que cambió sus vidas. Qué se pretendía con esas muertes. Qué se consigue con tanto dolor. Las explicaciones trascienden del entendimiento de nuestras mentes occidentales. La yihad resulta casi imposible de comprender por un ciudadano del primer mundo que tiene sus problemas vitales en otras latitudes. El trabajo, la hipoteca, la salud, la jubilación, centran nuestras preocupaciones y limitan nuestra percepción de otras realidades tan ciertas como la que vivimos. Otros mundos existen. Sociedades en las que vivir, solo vivir, un día más se convierte en la mayor hazaña posible. Mundos en los que todo se vuelve inalcanzable, en los que, perdida la esperanza en el futuro, ha de ponerse la meta en el otro mundo que la religión nos ofrece. Todas las religiones. Al fin y al cabo para esos las inventamos los hombres. Para explicar qué hay detrás de la vida. De la mala vida de la gran mayoría de ciudadanos del mundo. Y si detrás de todas estas penurias se nos ofrece, al fin, la felicidad no deberíamos extrañarnos de que haya quién emprende la guerra santa o lo que sea. Aunque el paraíso no estuviera lleno de huríes, aunque fuera cien veces peor que lo que nos cuentan, al lado de lo que tienen estaría bien llamado. Hay otra opción: coger una patera e intentar llegar a ese paraíso terrenal en donde el canal de televisión nos dice que hay supermercados llenos de alimentos, en donde el agua sale en tu propia casa y todo el mundo sonríe. Eso debió de pensar el último naufrago que rodeado de cadáveres apareció en su barquito por nuestras costas: había alcanzado la felicidad. Hoy le hemos devuelto a su mundo. ¿Intentará ahora la otra opción?
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