se muestran aquí las colaboraciones que desde el año 2004 viene realizando el autor en la contraportada del Diario de Noticias de Álava.
domingo, 8 de abril de 2007
JERARQUÍA
Dice la jerarquía de la Iglesia Católica que el padre Sobrino practica una forma de enseñanza religiosa que “falsea la figura del Jesús histórico al subrayar en demasía la humanidad de Cristo, ocultando, por el contrario, su divinidad”. Sin duda a los ojos de tan preclaros doctores de la Iglesia, desde sus confortables sedes allá en el Vaticano, esto es así. Pero intuyo que desde las míseras chabolas de El Salvador la divinidad de Cristo se encuentra en otras facetas más pegadas a la tierra y que sus seguidores entienden mejor al hombre que muere por defender sus ideas frente al opresor, ya sea tribuno o jerarquía, que al Dios investido de toda su divinidad allá en la corte celestial, que debe de pillar lejos de su territorio. Decía Ellacuria, comentando a Sobrino, que “el Dios verdadero es solo el que se rebela histórica y escandalosamente en Jesús y en los pobres, los cuales continúan su presencia”. No parece que esto guste a los que dirigen el rebaño del Señor. Por estas cosas, por creérselas y por vivir de acuerdo con ellas murió Ellacuria, Monseñor Romero y tantos otros. Por estas cosas también ahora se hace callar la voz más lúcida de aquel sueño que se llamó Teología de la Liberación. Pero como los de casa no quieren quedarse atrás en tan comprometida postura, Monseñor Rouco, arzobispo de Madrid se ha apresurado a cerrar la llamada “iglesia roja” de Vallecas, para que los tres curas – de los pocos que antes se llamaban obreros – no puedan seguir influenciando en la asamblea parroquial. Evidentemente piensan que este influjo es perverso y perjudicial para la fe. Parece que el estar cerca de los pobres, de los marginados, de los rechazados por la sociedad e intentar acercarles a la catequesis, aunque está sea en una forma “especial” para ellos, no es lo que en este momento agrada a la cúpula de la organización católica. Llevan tiempo disfrutando de la cercanía del poder, del cálido embozo que proporciona la sociedad opulenta que abomina de la miseria. Prefieren mirar al cielo, buscando al Dios triunfante en su divina majestad, que arriesgarse a encontrarlo entre los pobres a ras de tierra. Allá ellos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario