domingo, 25 de febrero de 2007

VICTIMAS Y PRESOS

Se suceden estos días actos de solidaridad con las víctimas del terrorismo, recuerdos de los desaparecidos y homenajes a los que vieron su vida truncada por la violencia del que creyó que con ella iba a conseguir lo que anhelaba. Anhelos de venganza, de fanatismo religioso e incluso de libertad. ¡Paradojas de la vida!, el que clama libertad ejerce el mayor ataque contra ella quitando la vida al contrario. Y junto a estas manifestaciones, otras. Las de los que reivindican un mejor trato, más humanitario o más justo, para sus familiares, allegados o amigos que cumplen penas en las cárceles, sean cual sean aquellas. Algunos de ellos cometieron daños irreparables, otros se vieron embarcados en la nave empujados por la circunstancias, quizás por sentimientos de amistad o de compromiso difícilmente comprensible, pero real. Los últimos, que también los hay, no debieran estar, pero la justicia es ciega y en ocasiones se equivoca, para bien o para mal. A unos y otros: víctimas y presos, se les recuerda en las calles, en las plazas de las ciudades y pueblos, en actos de protesta o de homenaje, de amor y de odio. Pancartas solicitando su libertad y manifestaciones que piden los cumplimientos íntegros, y más, de sus milenarias condenas. La sociedad se mueve convulsa entre ellos sintiéndose participe en ocasiones de sentimientos encontrados, al ser parte de ambos. Muchos se agitan indignados ante los gestos insolentes de algunos enjuiciados y los horribles actos que cometieron, y les duele el alma al ver el sufrimiento de la familia de su vecino que lleva veinte años apartado del mundo en una celda de aislamiento. Y lo peor es que no rebelará su doble sentimiento porque ni unos ni otros, se teme, le iban a entender. El sentimiento cainita obliga. O estás conmigo o contra mí. No intentes subir a la atalaya para ver más allá porque unos y otros reclaman tu presencia y apoyo. Te exigen que tomes partido, como si esto fuera la única actitud ética posible y no comprenden el profundo hastío de los que quieren pasar de una vez esta oscura página negra de nuestra historia.

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