viernes, 1 de diciembre de 2006

CUÉNTAME

Una conocida serie de televisión que recrea acontecimientos y ambientes de la época de la dictadura, nos transportaba esta semana al interior de una cárcel de mujeres. Podíamos observar todo el horror de aquel lóbrego recinto, sus desangelados patios, sus locutorios con doble reja y cristal, sus celdas con fuertes barrotes y cerrojo chirriante, sus galerías de altos techos y colores indefinibles. Allí, veíamos un tanto sobrecogidos, como las reclusas intentaban pasar su tiempo infinito paseando de un lado a otro del patio, charlando o cuidando de una hija que la fatalidad había hecho nacer en tan inhóspito lugar. Un acontecimiento viene a romper la obligada monotonía cuando aquella niña, que se iniciaba en el juego de la piedra con su madre, es trasladada a un Centro de Menores a causa del reglamento penitenciario que impide que llegados los tres años permanezca junto a quien la concibió. Desconsuelo general e impotencia por parte de las compañeras que se refleja en el llanto desconsolado de una Itziar Bollain pletórica de recursos escénicos. Hasta aquí la serie. Bueno..., estas cosas pasaban en una época oscura de la historia, de nuestra peor historia, cuando la sin razón llenó este país de lágrimas y penalidades. Miles de personas sufrían este tipo de situaciones, o mucho peores. Las cárceles acumulaban todos los ejemplos del catalogo de horrores imaginables. Instalaciones deplorables, suciedad y falta de medios, reglamentos penitenciarios inhumanos y desprecio en general por las personas que allí se encontraban convertidas en números. Eran cosas de aquellos tiempos. Pero.., ¿estamos seguros que realmente esto ya no pasa? ¿Son ahora las instalaciones mejores? ¿El régimen penitenciario más humano? ¿Las madres pueden cuidar a sus hijos y tenerlos a su lado en esos años en que lo que precisa un niño es el calor de una madre? ¿Los locutorios permiten la comunicación con un mínimo de intimidad o discreción? ¿Siguen existiendo las celdas de aislamiento y los castigos en ellas? Me gustaría creer que son cosas del cine pero es curioso que mucha gente se tenga que enterar de la realidad a través de la ficción. Ya va siendo hora de acelerar el cambio.

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