lunes, 3 de octubre de 2011

INSUFICIENCIAS



Parece ser que la expresión que ahora marca tendencia, - lo que antes se decía estar de moda – es algo así como “está bien pero es insuficiente…” Insuficiente es la postura de la Izquierda Abertzale respecto a ETA, al no solicitar su inmediato fin, en palabras de nuestro PSE-Lehendakari y también insuficiente resulta a los ojos del BILDU-Diputado General de Gipuzkoa, la propuesta de acercamiento de los presos, o penados, como oímos en el discurso del jueves pasado. La duda surge cuando profundizamos en lo que sería suficiente. ¿La petición de desaparición de la banda por parte de la coalición? ¿O esta petición debería llevar además algún otro requisito? ¿Y si ETA no hace caso a tan voluntariosa petición? ¿Seguimos apartando a los que rechazando la violencia – aunque sea por razones tan poco éticas como su falta de utilidad – y pidiendo su cese definitivo, e incluso la desaparición del grupo armado, no son atendidos por los actuales miembros de la “Organización”?. Demasiadas incógnitas para poder avanzar de forma efectiva. Por otra parte la propuesta de el Lehendakari de una política penitenciaria consensuada, dinámica y flexible que contemple el acercamiento progresivo “siempre y cuando favorezca la reinserción”, no deja de suscitar algunas dudas tal como expresaba Martín Garitano. Quizás porque gran parte de esa población tiene asegurada la reinserción social, al menos en la parte de la sociedad que pide su libertad, reclamando una imposible amnistía dentro de su hermenéutico entendimiento del conflicto. Parece obvio que resulta insuficiente la mera descripción de los deseos de unos y otros. El deseo de que las cosas circulen de una determinada manera no hace que estas vayan a ir por ese derrotero, por lo que no deberíamos perder demasiado tiempo y esfuerzo en discutir lo “suficiente”, pasando a lo “necesario”. Y necesario es que se declare y compruebe el fin irreversible de la violencia. Necesario es que la política, penitenciaria y social, se adapte a la nueva realidad  y necesario es también que no nos perdamos en estériles discusiones sobre si hay, o deja de haber, vencedores y vencidos en este interminable conflicto. Cada cual sacará sus conclusiones y tendrá que vivir con ellas.

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