Oí decir al dirigente socialista, Ramón Jáuregui, en un acto de homenaje a los que habían sido víctimas de la irracional violencia durante estos años, que ahora empieza un nuevo tiempo al haber ganado la libertad, pero que entre nosotros existe una subcultura de odio y violencia contenida que tardará años en desaparecer. Es cierto. Ahora empieza junto a la alegría la tarea de limar las aristas que inevitablemente han ido surgiendo en nuestra convivencia. Las críticas políticas en este país en muchas ocasiones han estado teñidas de veladas amenazas, descalificaciones personales e incluso insultos. El adversario político se convertía así en el enemigo a batir, lo que en ocasiones desgraciadamente se hacía realidad. Con el nuevo tiempo que esperemos haya quedado inaugurado, estos aspectos deberían ser superados sin renunciar a la crítica, denuncia y expresión de los puntos de vistas diversos que existen entre nosotros. Estos días estamos asistiendo a numerosos ataques y críticas, a veces ácidas y otras sarcásticas, sobre el papel que ha jugado el Lehendakari López en la culminación de un proceso, que todos reconocen que no empezó ayer con la célebre Conferencia. Su reciente viaje a Estados Unidos ha sido causa de acusaciones sin cuento, aunque hubiera estado concertado hacía meses y comprometido con esa búsqueda de actividad económica que tantos preconizan. Bastaron unos injustos comentarios de Jesús Egiguren, por el mismo reconocidos como error, para que algún ilustres comentarista radical lo eliminara del juego actual expresando que la llegada ahora de la exposición de Antonio López a Bilbao tiene “el mismo sentido que decir que el anuncio de que ETA pone fin a la lucha armada ha llegado con Patxi López en Lehendakaritza”. El anuncio puede ser que si – el que eso escribe debía estar bien enterado – pero el fondo de la cuestión no es a quién, o a qué, se debe la decisión de los encapuchados que todos celebramos, sino quién preside el actual gobierno y, aunque a algunos les duela, ese es el Lehendakari Patxi López. Si el cambio de gobierno en Euskadi con la llegada del PSE ha tenido algo que ver, o no, en los últimos acontecimientos, lo dejo a la sagacidad y buen juicio del lector.
No hay comentarios:
Publicar un comentario