domingo, 17 de junio de 2007

CONCIENCIA CÍVICA

Pasear por la ciudad sigue siendo fuente de satisfacciones y sobre todo de salud. Pero también de disgustos cuando observamos algunas practicas que no dejen de ser aberraciones encubiertas que reflejan en la mayoría de los casos la falta de lo que se ha dado en llamar "conciencia cívica". Esta expresión intenta reflejar el respeto que los ciudadanos tienen hacia la ciudad y el reconocimiento y valoración hacia todo lo que ella representa. Es claro que la ciudad nos proporciona acceso a los grandes logros que supone el progreso, empezando por la cultura, la educación, la sanidad o el ocio que difícilmente se desarrollan en terrenos no urbanizados. Al fin y al cabo estamos hablando de vivir en común, de participar del conocimiento colectivo que es lo que nos hace avanzar. Pues, como decía, esta falta de "conciencia cívica" se manifiesta de muchas maneras pero la más aberrante de ellas la constituye, desde mi punto de vista, el maltrato intencionado, la destrucción de lo público como forma de protesta o como expresión vindicativa de algún hecho o pretendido derecho. No voy a referirme a la bajeza moral del que pretende amedrentar con mensajes tan directos como el nombre del amenazado dentro de una diana, que no merece comentario sino desprecio, pero si comentar la confusión mental del autor de la pintada que cree, de esta forma, defender su libertad de expresión conculcando la de los demás. Y se pone en peligro precisamente esta libertad general cuando se maltrata o se destruye intencionadamente parte de esta ciudad o de los elementos que la forman, bien sean edificios o partes de ellos. Ya sea una escalera o una cabina telefónica son bienes creados para dar un servicio a los ciudadanos y su destrucción como protesta solo cabe en la cabeza de enajenados o quizás "alienados" con quién sabe qué teorías, a su parecer revolucionarias. La vista de unos trabajadores afanándose por eliminar restos de pintura en una fachada con más de 150 años como es la de nuestra Diputación, atacada hace una semana por "audaces encapuchados" produce dolor e indignación. Espero que estén satisfechos y les sirva para presumir entre sus allegados de su valentía. Aunque quizás ni a eso se atrevan.

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