Vitoria Gasteiz, nuestra ciudad, tiene una oportunidad que no suele presentarse muchas veces en la vida. Al igual que las personas, las ciudades conforman su aspecto con el paso del tiempo y no es normal que podamos rectificar o cambiar las líneas básicas de nuestra existencia cuando ya tenemos algunos años. Sin embargo, en el caso de Vitoria, el soterramiento del ferrocarril deparará la posibilidad única de acometer la más importante operación urbanística, desde el punto de vista de formación del espacio urbano y trasformación del existente en el centro de la ciudad, de los últimos cien años. Fíjense bien que no me refiero a la operación “económica” más importante, siendo importante, sino a la posibilidad de solucionar los problemas que el crecimiento, las nuevas formas de vida, las comunicaciones y las dotaciones sociales tienen hoy día en el centro de la ciudad. Éste es precisamente el gran reto que los planificadores tienen que asumir e intentar dar una solución lo más acertada y coherente posible. Y también éste es el gran peligro que corremos los vitorianos si los políticos se empeñan en considerar solo la parte económica sin ver el fondo social del problema. Con cierta alarma veo como nuestro PPalcalde ya ha dado el primer paso por este camino y anuncia con satisfacción que ha puesto en manos de las empresas valorar cuánto cuesta el suelo, o lo que es lo mismo cuánto están dispuestas a pagar, por hacerse con el control de esta jugosa parcela. Pero este “concurso de ideas” que plantea entre los agentes económicos, falla por su base ya que no se piden ideas para “hacer ciudad”, sino para “comprar la ciudad”. -¿Y por qué hace falta vender la ciudad, podríamos preguntarnos? - Pues para pagar el soterramiento -, con lo que se cierra el círculo. Pero... ¿y si resulta que para tener el tren soterrado nos cargamos precisamente el corazón de Vitoria? ¿Y si al final para comprar los muebles tenemos que vender la casa? ¿No sería lo primero tener “ideas” de cómo ha de ser la ciudad y después vendrá la forma de financiarla? Por favor Sr. Alonso, no tome decisiones al calor de la campaña que no es buena consejera. Y recuerde que estas decisiones son para más de una legislatura.
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